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lunes, 22 de abril de 2013

Memoria de ELEFANTE





















No recuerdo mi nombre, porque ya estoy muerto. Si no lo estuviera, podría, incluso, recordar el nombre del sujeto que me disparó el letal proyectil con su rifle de mira telescópica, pero estoy muerto.

Sí recuerdo que, en vida, fui el jefe de la manada. Tenía memorizada la ruta de migración para proporcionar a los míos, cada primavera, la mejor región de pastos y charcas para retozar en el lodo y los mejores ríos donde zambullirse, aspirar con la trompa y parir las hembras, en verano. Y cuando, en otoño, la hierba y el follaje escaseaba, volver a la reserva de Botsuana, proveedora del alimento que el hombre nos proporcionaba a cambio, solamente, de posar nuestras imponentes toneladas y colmillos ante sus cámaras fotográficas.

Por eso, recuerdo, que aquel día tampoco me extrañó ver aproximarse a un humano a pocos metros. Sin embargo, confundí la mira telescópica con el objetivo de una cámara y dejé, mansamente, que me apuntara desde pocos metros, a la cabeza. Después, únicamente recuerdo el estruendo seco, la nubecilla de polvo al contactar el proyectil en mi piel cubierta de barro seco y mi pesado cuerpo desmoronarse sobre la sabana, mientras, en un último intento, mi trompa buscaba, desesperadamente, recuperar el equilibrio en aquel árbol. También recuerdo mis últimas palabras maldiciendo a aquel insensible cazador y a toda su progenie; y los gritos de la manada planeando como un presagio oscuro sobre todo el hemisferio, propagando la torpe e insistente voluntad de un tipo de cazador que no conviene; desvelando una falta de gallardía y astucia que hizo de su actividad un comportamiento inservible y vergonzoso y anunciando la posibilidad de  prescindir de ella con la misma facilidad del que se quita la caspa de su chaqueta.

Si estuviera vivo recordaría su nombre y procedencia, pues no en vano elefante fui. Pero como estoy muerto, las lagunas de mi memoria sólo me permiten atisbar vagas imágenes de un diminuto país del norte que ondea bandera tricolor, rojo, amarillo y morado, con un elefante, sin corona, por escudo. Dicen que se trata del elefante que mató a su rey.



         

22 comentarios:

Baruk dijo...

Espero que en ese pequeño país del norte se cumpla pronto el vaticinio del elefante.

Por otro lado me ha sorprendido gratamente este relatillo, tanto por lo que dice como por quién lo dice.

Besines

Alkaest dijo...

La genética del elefante lleva en sí una memoria "de elefante, valga la redundancia.
La genética humana, por el contrario, parece llevar en sí una memora "de pez".
Los elefantes, y el resto del mundo natural, viviría mejor si los "memoria de pez" de extinguiesen mañana...
Dicen que el "Creador" metió la pata al crear a Eva, y seguramente es cierto, pero lo grave es que era reincidente. Ya la había metido al crear a Adán.
Y, como muchos, siguió la regla de oro de todos los incompetentes: "Sostenella y no enmendalla".
Así que, en lugar de exterminar a la raza humana, le ordenó procread y multiplicaos.
Y nos embarga una duda existencial ¿fue pura incompetencia divina? ¿O acaso fue sadomasoquismo cósmico?.

Salud y fraternidad.

KALMA dijo...

Hola Malvís! ¡Qué relato tan profundo! El reino animal debe de estar vestido de una bandera extinta de bonitos colores, los que viste el elefante.
Es triste que los elefantes y rinocerontes le tienen que cortar los cuernos para que no los cacen, porque mueren solo por eso, por el márfil, un vil capricho humano.
Un besote.

juancar347 dijo...

Yo casi prefiero la versión cátara de la Creación -la hebrea no me gusta mucho, porque generalmente los berriches de Yahvé costaban holocaustos- que en cierto modo explicaría por qué el mundo va como va, y por qué hay algunos que viven como reyes, matando inocentes animales (sin necesidad) con un arma cuyo gatillo costeamos los miles de desgraciados que nos los tenemos que tragar. Eso sí: certero siempre en la diana, Maese Malvís. Un abrazo

pallaferro dijo...

Buen enfoque !

Ya te comenté que con tu "cámara de redactar" sacas interesantes perspectivas.

Por "casualidad" nos enteramos de semejante atrocidad. Debe haber una "ley de equilibrio", un "principio de ritmo" que lo compense, no?

Rubén Oliver dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=m-loJiMgZiU

Ray dijo...

Ójala que los habitantes de ese país del norte tuvieran, al menos, memoria. Ya no digo de elefante, solo una sencilla y eficaz, lo suficiente como para no olvidar enseguida tantos actos vergonzosos que realizan sus dirigentes.

Gracias y enhorabuena, Malvís.

Malvís dijo...

Cuando existe un proyecto asumido, sólo es cuestión de tiempo. La propia Naturaleza nos enseña el destino del fruto maduro. Hasta los ciegos y los mudos son capaces de decir cosas. Solo los imbéciles, los indolentes y los cobardes se conforman. Besos, Baruk

Malvís dijo...

Magister, parece usted un político pero, no sea tan radical, hombre. ¿ Podría pedir que el exterminio sea real?. Un abrazo

Malvís dijo...

Bruji, ecologista irredenta, gracias por tu comentario, pero que conste que yo sólo he hablado de colmillos. Lo de los cuernos, lo has dicho tú ¿vale?.

Un besote

Malvís dijo...

Agudo como siempre, querido Caminante. Mira tú por dónde, seguro que tú a lo más que has llegado para llevarte a casa un elefante ( de peluche, claro) era tirar al pim pam púm de la caseta de la feria con escopeta de plomo y la mirilla trucada con un palillo de dientes para que no acertaras.

Un abrazo fuerte

Malvís dijo...

Estar al lado de todo un campeón de tiro con arco y de un fotógrafo capaz de desvelar secretos milenarios en las piedras, es un buen aprendizaje. Luego, sólo se trata de plasmarlo en papel.

Sería enviadiable tener un sentido vital tan equilibrado como el tuyo, pero al menos se puede compartir estando a tu lado.

Feliz cumple, campeón¡¡.

Malvís dijo...

Así es, querido Ray. Hacemos leyes sobre la Memoria Histórica para exhumar dolores y rencillas, pero somos incapaces de reaccionar ante lo que se vive hoy.

Quizá habría que insistir más en aquel concepto que nos enseñaban en la escuela de que ELEGIR es el atributo más característico de la LIBERTAD.

Gracias y un abrazo

Malvís dijo...

Rivi,quizá Moogli supo ser un gran rey de la selva. Quizá por eso, sea una historia inmortal.

Un abrazo

Alkaest dijo...

Compadre Malvís
¡Repórtese hombre!, le admito que me llame "radical" -aunque no ejerzo mucho, y solo de palabra-, pero que me compare con un "político"... Le creía a usted más respetuoso con los presuntos radicales.

Esa ofensa merece un "duelo al amanecer". Y como soy caballeroso le dejo escoger arma.
¿Prefiere usted una copa de "Licor del Simio", o acaso de alguna otra marca menos noble?
Porque se trata de un "duelo de licores" ¿Pues qué se había creído?

Salud y fraternidad.

chis dijo...

Un relato escrito con sensibilidad, virtud de la que hay que carecer para abatir, así por que sí, a un animal magnífico, como el del relato y el " real "

Un abrazo

chis dijo...

Un relato escrito con sensibilidad, virtud de la que hay que carecer para abatir, así por que sí, a un animal magnífico, como el del relato y el " real "

Un abrazo

Malvís dijo...

Magister, yo pensaba que se trataba de un duelo "real", pero tratándose de elegir licores por arma, ya conoce usía que soy un clásico sentimental y nada podría hacer que profanara la sacrosanta enseña de nuestra entrañable Cofradía.

Un abrazo radicalmente fuerte.

Malvís dijo...

Gracias, Chis. Creo que hay actitudes que definen a la persona.

Un abrazo

Baruk dijo...

En un día como hoy... Viva el elefante y sus valores!!

pallaferro dijo...

Tal vez piensen que, como no somos elefantes, no retenemos en la memoria los hechos acaecidos hace dos años.

Pero hubo un antes y un después. Se produjo el punto de inflexión hacia el declive y la desaparición de un caducado estamento.

Baruk dijo...

Que el Gran Elefante que todo lo ve, te oiga!! :-)


Publicación 2006
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