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jueves, 19 de marzo de 2009

Aligerando carga

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Los lunes son días duros, te pillan un poco desentrenada y fuera de juego. Vuelves del “finde” sumergida en la molicie, acostumbrada a la tranquilidad, al reposo y caes con los ojos aún llenos de legañas en la vorágine laboral donde los asuntos de la semana anterior, en vez de diluirse, se han fermentado y la distancia lejos de ser el olvido los ha convertido en un artefacto explosivo que sientes que esté a punto de estallar.

Queda mucha semana por delante y echas mano de los gratos recuerdos, poniendo de este modo en buen uso el pasado o tiras de ilusiones y proyectos de futuro para darte un respiro en este presente que te está matando y poder seguir afrontando la dichosa semanita con buen ánimo...
Pero, la recien iniciada “realidad semanal” es insistente, tozuda y machacona, casi tanto como una madre o una esposa -las feministas acabarían conmigo en este punto- aunque no hay que negar que la idea es muy gráfica sobre todo para los del otro sexo.
El ritmo de trabajo va increscendo. El entorno putrefacto va soltando los gases correspondientes que con la suficiente presión, el mucho roce – que aquí no hace el cariño- si no que genera fricción que hace que se caldee el ambiente y se provoque alguna “chispa” que no es que haga estallar la bomba, no, gracias al inhibidor de la educación y las buenas maneras, el artefacto aún soporta muchos bares (ahí es donde me gustaría estar) pero sí te pone un rictus que te ensombrece el rostro haciendo que te sobrevuele una nube negra de la que salen rayos y truenos que te ponen los pelos de punta, además de arrugarte el entrecejo (lo que me faltaba) , afearte y envejecerte más aún ¡¡Van a acabar conmigo!!... Eso que no hemos hecho más que empezar la
semana y ya está tan cuesta arriba.

Veo una luz al final del túnel. Serán los ansiados albores del tan lejano, próximo “wiquend”...puede ser, aunque lo que en realidad ha venido en mi socorro ha sido un vejete dicharachero e inquieto que siempre está animado y que sacándome de mis preocupaciones me dice sonriente:

- ¡¡Qué cara más seria tienes hoy!!

Antonio, le contesto sacando un poco de sentido del humor, ¡¡que lo que no tiene solución,...no tiene solución!!

Y él me aconseja seriamente sin perder su jovialidad y haciendo gestos que acompañan sus palabras :

- Haz lo mismo que yo que ya tengo ochenta y cinco años...¡¡Échatelo a las espaldas... pero sin saco ni “na”!!

Me rio de buena gana, le digo que me lo repita que eso tengo que apuntármelo y animado continúa , me lo repite para que lo recuerde que la carga tiene que ir sin saco y guiñándome un ojo explica:

- Para que se escurra , no te estorbe y puedas andar libre sin que nada te moleste.

Es toda una bocanada de aire fresco.
Antonio me pide cita médica para su señora, lo primero es lo primero, para el martes le ha dicho y el obedece solícito y luego, lanzándome la tarjeta sanitaria como si jugásemos al tute, me dice :

- Ahora...para el Sevilla, refiriéndose a él mismo, Sociedad Anónima...para el jueves!!

Sin “saco”, le digo sonriendo, el jueves...¡¡Pues no va a venir usted libre ni “na”!!

Los dos reimos con gusto y la distensión se nota en el ambiente que parece renovado.

“Mis viejecillos” como yo les digo cariñosamente, me alegran la vida más de una vez. Son una fuente de sabiduría, destilan auténtica filosofía popular y lo mejor es que están dispuestos a compartirla contigo a poco que los escuches.

En alguna ocasión no me he podido contener y a alguno le he dicho después de alguna “caida” memorable... ¡¡¡Es que los tengo que querer!!!... siempre, eso sí, delante de sus “sufridas” esposas.

14 comentarios:

Malvís dijo...

Pues a los que nos asustaban de pequeños con "el tío del saco", este relato nos produce una gran liberación. "El Sevilla" introduce una versión más liberadora de las escorrentías de la vida.

Y es que, más sabe el diablo por "viejecillo"...

MARK TWAIN dijo...

La raza humana tiene un arma verdaderamente eficaz: la risa.

Un fuerte abrazo.

Anónimo dijo...

Si no fuera porque se empeñan en que vayamos a trabajar los lunes ¡¡¡que contentos que estaríamos!!!

Fendesporelhimalaya dijo...

Por obligación legal (la alergia al sofá, me queda la espalda como molida por la mañana) introduzco mi comentario.

Es cierto que la vida nos da sorpresas, a veces desagradables y otras veces más desagradables, pero los viejos nos enseñan el camino, no estorban como piensan los jóvenes, a mí ahora me pilla que ya no sé si voy o vengo, más bien voy, cuesta abajo y sin frenos, ("las nieves del tiempo platearon mi sien" y lo que no es mi sien).
No es malo llegar a viejo, es peor no llegar, no es malo librarse alguna vez de alguna carga (para eso están los amigos, la mujer, e incluso los sherpas). Siempre es bueno tener un sherpa amigo para subir las cuestas de la vida o para que te eche un poco el freno en la caida ...(rodando voy, rodando vengo ....)

Un saludo, libre de inquilinos, cargas y gravaménes, para toda la fraga y los sherpas que la pueblan.

pallaferro dijo...

Algunas veces tenemos otros alicientes u objetivos ludico-festivos a corto-medio plazo que nos ayudan a soportar mejor el trabajo diario.

Por suerte, en esta sociedad se ha conseguido que la gran mayoria de la población pueda disfrutar de la alternancia entre dias laborables y festivos. Permite valorar ambos.

Recuerdo una frase de Plinio que creo que dijo en su obra de Historia Natural: "Contamos los dias, sin embargo deberíamos pesarlos"

Un abrazo

Pilara dijo...

Si Dios quiere...nos daremos un merecido respiro, aprovechando que esta avanzada sociedad nos ofrece esa alternancia entre laborar y descansar , sólo para volver con más fuerzas al trabajo y con esperanzas renovadas seguiremos echando la primitiva... mientras no nos toque ... seguiremos disfrutando de la salud.

Besitos :)

Lucero dijo...

Pese a lo que diga la mayoría, para otros es el fin de semana el que ahoga!

Por fin!!...Bendito lunes!!!

Goathemala dijo...

No te he podido leer bien, ahora apenas tengo tiempo libre. Aún así la calidad se muestra a la primera vista.

Vendré a que mis ojos recorran algunas de tus historias como el negociador.

Ya puse un atajo en La tierra de los árboles para llegar aquí.

Saludos.

LAQUEDUERMECONPEDRO dijo...

Algunos se esfuerzan tanto en "estirar" el finde que pierden el resuello y acaban extenuados...Aún no han descubierto que no se puede pretender más, que la cosa... lo que dura... dura y ansiar más es
tonteria...
¡Todo en su justa medida! ...
Que luego la semana laboral no baja de cinco días y hay que sobrevivirla.

Besitos :)

Alkaest dijo...

¡Si es que no tenéis "jartura"! Aprovechad que todavía se trabaja "tan sólo" cinco días, eso el que no trabaja seis, porque como decía la canción:
"que el futuro es muy oscuro, (bis),
ay, trabajando en el carbón..."

Y, de añadido, dos refranillos para sobrellevar la vejez:

"Viejo que buen vino bebe, tarde muere"

"Viejo tierno, flor de invierno" [o, en su versión celtíbero catalana: "Lo vell que's festejador, del ivern es una flor"].

Salud y fraternidad.

madison dijo...

A mi me encanta el viernes, es mi día. A eso de las seis de la tarde la tensión acumulada de toda la semana noto como va saliendo por mi piel. No tengo prisa, me entretrengo, imagino, jugeteo...es un buen día y mejor noche el viernes.
Un abrazo
Madi

Pilara dijo...

¡¡Oído cocina!! Sr. Alkaest ya tenemos claro que el vino es la teta de los viejos y como quien no oye consejo no llega a viejo...pues seremos todos buenos aprendices, beberemos buenos caldos, y llegaremos a ser tiernas florecillas de invierno en nuestra aún lejana vejez. Estamos en tratos con el "Tio Peroles"...¡filósofo donde los haya!

Madison, los viernes me parecen fabulosos desde que empiezan por lo que tienen de promesa; son como el papel que envuelve el deseado regalo. No sé si para todo el mundo será lo mismo, imagino que no les parecerá así a los que se tienen que enfrentar a duras jornadas con la suegra y los niños o a intrincadas compras en el hiper en compañía de cuñada y esposa...¡Una verdadera plaga!

Un fuerte abrazo y gracias por la visita.

Riviere dijo...

En llegando a casa y teniendo vino,y la mujer dispuesta,
se acabó la cuesta.
Mi semana laboral es de seis,suerte que tengo unos compañeros de trabajo que están a años luz de mi,en todos los aspectos,por lo que mi trato con ellos,es por imperativo laboral,nada más.Con lo que me ahorro hablar de futbol,mujeres,coches y fortunas,que jammás alcancaremos y otros trascendentísimos temas que tocan.Esto ya es una ventaja para trabajar,mente sin lastre.
El finde es para mi siempre malo en tanto sea excesivamente previsible,por eso siempre dejo algo al azar.

Y de los ancianos,tengo que decir que su abandono,no es un error de la juventud(que ignora el saber de nuestros mayores,y por tanto no lo valora),es un error de la madurez(que quizá dicho saber no hemos sabido transmitirlo a los jóvenes).
En todo caso:

A los cinco años papá lo sabe todo.
A los doce años,papá lo sabe casi todo.
A los quince años,hay muchas cosas que papá no sabe.
A los veinte años,papá no sabe nada.
A los treinta años,pediré consejo a papá.
A los cuarenta años,si estuviera papá..(Romance popular catalán).

Un saludo.

a

Pilara dijo...

¡Eso digo yo! No hay nada como la buena disposición, allana todas las cuestas, hace cualquier trabajo más liviano...y entonando el cuerpo con un buen vinillo que nos conforte, celebremos - en este que dicen "valle de lágrimas"-... la Vida... Disfrutando de pequeñas cosas que son las que al final nos acaban alegrando...¡Qué ya es bastante!

Un fuerte abrazo.


Publicación 2006
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